27 agosto 2011

âncora


Tenía una pared roja del color intenso que nos llama. Pendía un continente heredado de inquilinos viejos. (Resta mis manos contra el puño cerrado, mira como se ensanchan las aguas ajenas. Estruja este papel, que los mapas se alimentan de arrugas)


Tinha uma parede vermelha de cor intensa, chamante. Pendia um continente herdado de inquilinos velhos. (Restam as minhas mãos contra o punho cerrado, vê como se alargam as águas alheias. Amarrota este papel, os mapas alimentam-se de rugas)